La Custodia de Zoido
Una mañana más Sevilla amanece, pero no es una mañana cualquiera para la ciudad, es Corpus Christi y la ciudad repite el recuerdo de un legado de más de 2.000 años, el Sacramento de Jesucristo.
Esta mariana ciudad lo celebra con una macro-procesión (nada que ver con los macro-botellones, estos se quedan cortos de participantes en comparación) en lo que gran cantidad de representaciones acompañan a los 9 pasos que discurren por las calles del centro. Nadie quiere perderse el poder salir en las fotos y poder saludar a sus amistades que presencien su discurrir para poder decirles, "si soy yo y estoy aquí porque soy alguien en esta ciudad".
Hermandades de penitencia, de gloria, sacramentales, rocieras, órdenes religiosas, militares, colegios de todos los colores y como no... la corporación municipal que según la mayoría del público asistente podría ser el décimo paso de la procesión.
Y es que esta ciudad seguirá pecando de lo mismo aunque pase el tiempo, aunque pasen los siglos, esta Sevilla será borrega y manipulable, un simple acto populista tiene más valor que cualquier intento de progreso, una foto pesa más que cualquier acuerdo social, cualquier acto público propagandístico tiene más valor que no aparecer en los medios pese a cumplir con sus cometidos.
Con todo esto me refiero al bochornoso espectáculo que se pudo contemplar en la salida de la Custodia de la Catedral, como es habitual sonó el himno nacional en honor a Jesús Sacramentado y seguido de una ovación, hasta ahí lo normal y habitual.
Para los que no estéis habituados a este tipo de actos os comento que tras el paso de la Custodia figuran el Arzobispo, la corporación municipal (alcalde y consejeros) y un cuerpo de militares desfilando en honor del Santísimo.
Pues sorprendente fue ver como de repente una serie de ovaciones se produjeron "espontáneamente", pero... la Custodia bien lejos estaba por entonces... ¿Hacia quién iban? Si... Hacia el alcalde, como si de un paso más fuera, como si del mismísimo Salvador, la masa cabestral que se reunía en esa zona aclamaba a su líder mientras este saluda a sus súbditos.. ¿qué imágenes les viene a la cabeza...?, pero... esperad, ¿qué veo enfrente?, un niño de 2-3 años, agarrado por su padre junto a un naranjo y con la bandera roja y gualda en sus manos... No dudo del sentir nacional de esa familia, pero dudo mucho que un niño que aún no diferencie entre colores sepa el significado y el por qué carga con ese símbolo.
Hace unos días me plantearon por qué aparecía ahora la bandera republicana con las huelgas y las manifestaciones y les dí la razón, no tenían sentido en ese momento y lugar, igualmente me posiciono con la bandera española o la que sea con el color que tenga, no hay que mezclar conceptos, es un acto religioso, no es ni político, ni de exaltación del nacionalismo.
Empezamos a mezclar conceptos y estamos mezclando religión, con política y nacionalismos... No creo que sea el único al que se le haya pasado por la cabeza que esa mezcla formó ya hace unos 80 años un cóctel molotov del que este país aún no se ha rehecho, espero que no empecemos a deshacer todo el camino hecho de nuevo, ¿es acaso esto lo que Jesús nos quiso transmitir mientras impartía la Eucaristía? Hoy mi aroma del recuerdo es de tristeza y desesperanza, ¿y el tuyo?
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